mitos y leyendas
  cultura inca
 

La cultura inca se comenzó a forjar luego del establecimiento de esta etnia en el valle del río Urubamba a partir de la cultura aymara, depositaría a su vez de siglos de formación cultural. Con la extensión del imperio, ésta fue absorbiendo nuevas expresiones culturales de los pueblos anexados y se ubicó en el Perú.

Se estima que los incas cultivaron cerca de setenta especies vegetales, entre ellas, papas, camotes, maíz, ajíes, algodón, tomate, maní, coca y quinua. Las principales técnicas agrícolas, en cuanto a la disposición de tierras fueron:

  • Andenes o Terrazas, para evitar la erosión y aprovechar las laderas y cerros
  • Waru waru, técnica heredada de sus hermanos del altiplano, en la que se araban surcos alrededor de los cultivos y se les llenaba de agua para crear un microclima más estable que el ambiente.
  • Pozas secas que se llenaban en época de lluvias. Era muy empleado en la costa. Se les llamaba simplemente lagunas (quchakuna).

También se resalta su técnica de mejoramiento de especies, supieron la mayor influencia de la temperatura del suelo que el del aire sobre las plantas, como lo atestigua el laboratorio de Moray.

La ganadería, en cambio, fue menos favorecida. Esto se debió a la escasa fauna andina. Utilizaron llamas como bestias de carga y alpacas como fuente de alimentos y vestimenta. La vicuña fue también muy apreciada. Se crió también el cuy, hasta hoy uno de los principales potajes de la gastronomía andina.

La medicina que se practicó en el incanato, estaba íntimamente ligada a la magia y la religión. Todas las enfermedades se suponían provocadas por el desprendimiento del espíritu del cuerpo, a causa de un maleficio, un susto o un pecado. Los curanderos incaicos, llegaron a realizar intervenciones quirúrgicas, como trepanaciones, con el propósito de eliminar fragmentos de huesos o armas, que quedaban incrustadas en el cráneo, luego de accidentes o enfrentamientos bélicos. Uno de los instrumentos utilizados en la cirugía inca, fue el "Tumi" o cuchillo de metal en forma de "T". Como anestesia se usaba la coca y la chicha en grandes cantidades y se sabe que también conocieron el uso de vendas.Este arte inca, se pueden dividir en dos tipos de alfarería, la utilitaria y la ceremonial. La cerámica ceremonial era enterrada con los difuntos, llenos de alimentos o bebidas que servirían a los muertos en su camino hacia el otro mundo. Cuando llegaron los españoles, la alfarería inca perdió su función mágica y ceremonial y se volvió simplemente utilitaria

La pintura como expresión estética se manifestó en murales y mantos. Bonavía señala la diferencia entre paredes pintadas de uno o varios colores y los murales con diseños o motivos representando escenas diversas.

Los murales pintados se aplicaban sobre paredes enlucidas con barro empleando pintura al temple, técnica diferente a utilizada para las pinturas rupestres. Hacia el Horizonte Temprano, la pintura era aplicada directamente sobre la pared enlucida, mientras que durante el Período Intermedio Temprano' se cubría el muro enlucido con pintura blanca para luego aplicarle el dibujo deseado. Otro medio usado en la misma época consistía en trazar motivos incisos sobre el barro húmedo para luego rellenarlo con pintura.

En la época moche se usó pinturas murales y de alto relieve de barro como los descubiertos en la Huaca de la Luna y en la Huaca del Brujo, en Chicama.

La técnica y el uso de mantos pintados sobre telas de algodón llano era costumbre de toda la costa, con mayor énfasis en el norte. Todavía por los años de 1570 a 1577 existían artistas especializados en el arte de pintar mantos que ejercían su oficio trasladándose de un lugar u otro. En aquel tiempo estos artesanos pedían licencia ante el oidor para usar de su arte e ir libremente por los valles sin ser estorbados.

En los museos y colecciones privadas se pueden apreciar estos mantos, empleados quizá para cubrir paredes desnudas o servir de vestimenta a los señores importantes.

Otro renglón dentro del arte pictórico fue la realización de una suerte de mapas pintados que representaban un lugar o una región. El cronista Betanzos cuenta que después de la derrota de los chancas infligida por el príncipe Cusi Yupanqui, los dignatarios cusqueños se presentaron ante él para ofrecerle la borla y lo encontraron pintando los cambios que pensaba introducir en el Cusco.

Esta noticia no sería suficiente para confirmar tal práctica si no fuese apoyada por otra referencia la afirmación en el juicio sostenido por las etnias de Canta y de Chaclla en 1558 - 1570. Uno de los litigantes presentó allí ante la Real Audiencia de los Reyes los dibujos de su valle indicando sus reclamos territoriales, mientras los segundos exhibieron una maqueta de barro de todo el valle. Sarmiento de Gamboa decía que al conquistar un valle se hacía una maqueta y se le presentaba al Inca, quién delante de los encargados de ejecutar los cambios se informaba de sus deseos.

Los ejemplos más típicos de la arquitectura incaica se encuentran en la ciudad que fue su capital, Cuzco, que estaba protegida por Sacsayhuamán o fortaleza rodeada de tres murallas en zig zag, formadas por bloques ciclópeos, que se conserva todavía en muy buen estado. Otras fortalezas importantes fueron las de Písac y Machu Picchu, que son, junto con Cuzco, los principales centros arqueológicos de la cultura inca. Machu Picchu, el más imponente asentamiento urbano del Imperio Inca, cuyo nombre significa "la cumbre vieja", está enclavado en los Andes, a 2.045 metros sobre el nivel del mar extendiéndose por sus cuatro cerros; fue descubierto en 1911. Entre los templos más importantes que se conservan de esta civilización, cabe citar la de la Casa del Sol en la isla del lago Titicaca; el templo del Sol en Cuzco; y el templo de las Tres Ventanas en Machu Picchu. En cuanto a los palacios, destaca el de las Ñustas, también localizado en Machu Picchu.

También es representativa de la arquitectura inca el compejo de Tambo Colorado en la Pisco y el sector Inca de la Huaca "La Centinela" centro administrativo de los chinchas en Chincha, ambas en la departamento de Ica.

Había una gran variedad de metalurgia inca. Se habla de toneladas de trabajos en oro y plata sin embargo, fueron fundidos para ser transportados o usados por los conquistadores españoles. A Pizarro se le debe la falta de artículos de origen inca.Con gran maestría trabajaron el oro, la plata y el cobre.

Magastapía es un templo todavía en condiciones insipirado en José Luis Junnior Dominguez Chavéz, Chamán del Hogar Naval.

Los incas, antiguamente ingas (quechua: Inqa )?, fueron los gobernantes del imperio aborigen más extenso de América precolombina. También eran usados los términos Cápac Inca (quechua: Qhapaq Inqa, 'el Poderoso Inca[1] ' )? y Sapa Inca (quechua: Sapa Inqa, 'el Inca, el único' )? que era extensible a los gobernantes inicialmente del curacazgo Inca y luego a los emperadores incas del Tahuantinsuyo. Es costumbre también referirse a ellos sólo como el inca.

El primer sinchi cuzqueño en utilizar el título de inca fue Inca Roca, fundador también de la dinastía Hanan Cuzco. El último inca en el gobierno fue Atahualpa. Posteriormente el título es usado por los que opusieron resistencia a la conquista del Imperio inca, como los casos de Manco Inca o Túpac Amaru I.

Una de las cualidades más notables del Imperio Incaico era su altamente organizado gobierno, centralizado en el Cuzco, la capital donde el emperador vivía.

El emperador era la máxima autoridad del imperio. Los curacas de cada macroetnia tenían cierta autonomía en asuntos locales, pero su mandato nunca podía contravenir al del inca.

La mascaipacha era la corona imperial que declaraba el imperio de un nuevo Inca al fallecer el antecesor. Sólo el Sumo Sacerdote (quechua: Willaq Uma )?, del Imperio, tenía el poder para ceñirla al auqui, el príncipe heredero. Se sabe, también, que llevaba el cabello corto, para diferenciarse de los súbditos.

Además del Inca, existía un jefe ejecutivo del estado, gobernado por un consejo gentilicio quien lo elegía, motivo por el cual prácticamente no tenía iniciativa propia. Este jefe ejecutivo tenía que encargarse de llevar la buena marcha del Imperio, pero no gobernaba: algo así como el mayordomo de palacio de algunas cortes europeas. Junto a él y casi con igual poder, estaba el Sumo Sacerdote, quien actuaba como presidente del consejo y reemplazaba al Inca en su ausencia.

En el derecho del Imperio Inca, nunca codificado (hasta donde se sabe) pero existente, la mascaipacha era el único símbolo de poder imperial, poder que otorgaba el gobierno del Reino del Cusco (que existía desde los tiempos del legendario Manco Cápac) y el gobierno sobre los territorios conquistados (el imperio mismo, en otras palabras). Es decir, el Sapa Inca era a la vez Rey del Cusco y Emperador del Tahuantinsuyo.

La lista oficial de gobernantes del Imperio Inca fue escrita por la mayoría de los cronistas como Capaccuna, del quechua Qhapaqkuna, "Los gobernantes[1] ". Se ha especulado algunas veces que existieron más gobernantes de los que ésta acepta y que varios fueron borrados de la historia oficial del Imperio por distintos motivos, pero estas tesis carecen de fundamento. Es muy improbable que hubiera Incas no listados en la capaccuna por alguna razón. Actualmente se considera en total como 13 Incas, agrupados en dos dinastías: Bajo Cusco (qu:Urin Qusqu) y Alto Cusco (qu:Hanan Qusqu).

Aunque algunos historiadores consideran que Atahualpa no debe ser incluido en la capaccuna, argumentando que Atahualpa se habría declarado súbdito de Carlos I de España, además del hecho de que nunca llegó a serle ceñida la mascapaicha, el símbolo del poder imperial, la mayor parte de los cronistas da como cierta la relación de trece incas, asignando el escaño décimo tercero a Atahualpa.

Otros historiadores han seguido el linaje y consideran que deben tomarse en cuenta también a Tarco Huaman y a Inca Urco. El primero sucedió a Mayta Cápac y, después de un corto período, fue depuesto por Cápac Yupanqui. El segundo se ciñó la mascaypacha por decisión de su padre, Viracocha Inca, pero, ante su evidente desgobierno y la invasión de los chanca, huyó con él. Luego del triunfo de Cusi Yupanqui —el futuro Pachacútec Inca Yupanqui, también hijo de Viracocha Inca— sobre el pueblo enemigo, Inca Urco fue muerto en una emboscada que él mismo le tendió a su hermano. Asimismo, Garcilaso y algunos otros cronistas insertan entre Pachacútec y Túpac Yupanqui a Inca Yupanqui, soberano de dudosa existencia.

Imperio histórico [editar]

Pachacútec [editar]

Artículo principal: Pachacútec
El 9º Inca.

Durante su gobierno se produjo el mayor crecimiento del imperio. Inauguró el periodo imperial, porque los incas se convirtieron en emperadores al anexionar numerosos reinos. Pachacútec mejoró la organización del estado, dividiendo el imperio en cuatro regiones o suyos. Por el norte, sometió a los huancas y tarmas, hasta llegar a la zona de los cajamarcas y cañaris (Ecuador). Por el sur sometió a los collas y lupacas, que ocupaban la meseta del altiplano. Organizó a los chasquis e instituó la obligatoriedad de los tributos.

  • Imperio Histórico (fase de expansión):
- Dinastía Hanan Cusco: 1438 - 1471.

Túpac Yupanqui [editar]

Artículo principal: Túpac Yupanqui
El 10º Inca.

Fue un destacado militar que logró importantes victorias durante el gobierno de su padre Pachacútec. En 1471 asumió el trono y amplió las fronteras del imperio hacia el sur hasta llegar al río Biobío en Chile. También sometió a algunos pueblos del altiplano y del norte argentino. Sofocó la resistencia de los chachapoyas y avanzó por el norte hasta Quito. Quiso incursionar en la selva, pero una rebelión de los collas lo obligó a desviarse hacia el Collao. Mejoró la recaudación de los tributos y nombró nuevos gobernantes visitadores (tucuy ricuy). Murió en 1493.

  • Imperio Histórico (fase de expansión):
- Dinastía Hanan Cusco: 1471 - 1493.

Huayna Cápac [editar]

Artículo principal: Huayna Cápac
El 11º Inca.

Se le considera el último gran emperador del incario. Durante su gobierno, continuó la política de su padre, Túpac Inca Yupanqui, en cuanto a la organización y fortalecimiento del estado. Para conservar los territorios conquistados tuvo que sofocar en forma sangrienta continuas sublevaciones. Derrotó a los chachapoyas y anexionó la región del golfo de Guayaquil, llegando hasta el río Ancasmayo (Colombia). Estando en Quito, enfermó gravemente con los primeros brotes de viruela y falleció en 1525. Con su muerte se inició una etapa aciaga del imperio que eventualmente favorecería su caída a manos de los españoles.

  • Imperio Histórico (fase de expansión):
- Dinastía Hanan Cusco: 1493 - 1525.

Crisis de sucesión [editar]

Artículo principal: Guerra de subversión inca

La costumbre, tradición y las leyes del Incario, establecían que la sucesión del inca sucesor debía ser ocupada por un descendiente directo estando en primera línea el hijo del actual emperador con una Coya (miembro de la familia imperial). A falta del anterior debía ocupar el trono el hijo del inca con una Palla (princesa real del Cusco). A falta de los anteriores herederos legítimos, podían reclamar los hijos del Inca procreados con Ñustas (princesas extranjeras).

Huayna Cápac había nombrado como heredero con anterioridad a Ninán Cuyuchi (hijo de la Coya Mama-Cussi-Rimay) más éste resultó enfermo de viruela y murió muy joven en la ciudad de Quito. Entonces la falta del heredero legítimo directo habilitó la sucesión del hijo del Inca con una Palla (princesa real del Cuzco) y dos fueron los pretendientes: Manco-Inga-Yupanqui (hijo en la Palla Civi-Chimpo-Rontosca) quien murió asesinado sorpresivamente y su otro hijo, Huáscar, cuya madre la Palla Rahuac-Ocllo había gobernado el Cusco durante la ausencia de Huayna-Cápac. Atahualpa, siendo hijo de una Ñusta (princesa extranjera) con el Inca, se sintió con derecho también a reclamar el trono.

Incas después de la Conquista [editar]

Tras la llegada de los españoles, el Imperio Inca perdió la organización que lo caracterizó por años: las tropas fieles a Huáscar resistieron en Cusco y las tropas de Atahualpa se concentraron en el norte del Chinchaysuyo. Por razones de estrategia, los españoles decidieron instituir un "Inca" para atribuirle la capacidad de decisión sobre las tropas y pueblos a conquistar. Posteriormente la dinastía restante reivindicó autonomía y se confinó en Vilcabamba, lo que se conoce como el período de los Incas de Vilcabamba.

Última rebelión inca contra los reyes de España [editar]

Tupac Amaru I fue ejecutado por los españoles, acusado de una afrenta diplomática al asesinar a los embajadores. Aunque pudo dejar descendencia masculina, el título de Inca de Vilcabamba se perdio. Su hija, Juana Pilcohuaco, se casó con Diego Felipe Condorcanqui, curaca de Surimana, Pampamarca y Tungasuca. El tataranieto de Diego Felipe, José Gabriel Condorcanqui, se rebeló contra la Colonia española, asumiendo el nombre de Túpac Amaru II, en una revolución desde 1780 a 1781 se coronó Inca, que, no obstante su fracaso, y aunque otros atribuyan a la revuelta un significado distinto, puede considerarse como el primer gesto independentista en la América conquistada, aunque sin formar parte de las Guerras de independencia hispanoamericana que llevó a la formación del Perú.Don José Primero, por la gracia de Dios, Inca rey del Perú, Santa Fe, Quito, Chile, Buenos Aires y Continentes de los Mares del Sur, Duque de la Superlativa, Señor de los Césares y Amazonas con dominio en el Gran Paititi, Comisario Distribuidor de la Piedad Divina...Por cuanto es acordado por mi Consejo en Junta prolija por repetidas ocasiones, ya secreta y ya pública, que los Reyes de Castilla me han tenido usurpada la corona y dominio de mis gentes cerca de tres siglos...En el nombre de Dios Todopoderoso ordenamos y mandamos que a ninguna de las personas dichas se pague; ni se obedezca en cosa alguna a los ministros europeos intrusos Organización social y política

El centro de la vida era el ayllu. Esto es como una inmensa familia, con muchos parientes y primos.
El ayllu era el grupo social fundamental en el Perú y existía mucho antes del imperio Inca. En los primeros tiempos, cada ayllu tenia tierras de cultivo y un jefe, el Sinchi, al que le debían obediencia.
El la época imperial, los incas desplazaron al Sinchi, por otro funcionario llamado curaca también familiar, pero nombrado directamente por el Inca. Esto le permitía tener un gran control sobre todas las comunidades.
Los ayllu de una región estaban agrupados en sayas (secciones) y estas formaban un huamán (provincia). Cada provincia tenía su capital. Las provincias estaban agrupadas en cada uno de los cuatro cuartos (suyus) en los que se dividía el imperio a saber:
El Cuzco era la capital inca, centro del imperio. El cuarto noroeste o Chinchasuyu, abarcaba Ecuadory el norte Peruano; el Antisuyu comprendía el noroeste y el Collasuyu, hacia el sureste, ocupaba las tierras altas de los aimarás, la cuenca del lago Titicaca, la mayor parte de Bolivia, y las tierras altas del noroeste de Argentina y el norte de Chile.
El imperio, en su total recibía el nombre de Tahuantisuyu, "la tierra de los cuatro cuartos".
Los gobernadores de los cuatro cuartos formaban parte del Concejo de Estado, con sede en Cuzco y, generalmente, eran parientes del Inca.
Los gobernadores mandaba a los curacas, que tenían distintas categorías según cuantos hombres o contribuyentes tuvieran bajo su jefatura, así el de mayor categoría era el que controlaba a 10.000 y el de menor a 100. Al frente de grupos más pequeños estaba los capataces, plebeyos nombrados por curacas. La estructura social era similar a la de un moderno ejército, con cabos y sargentos dirigiendo grupos reducidos, y oficiales para los grupos mayores.

Super Estado
El Estado ejercía muy importantes funciones en la sociedad incaica.
La tierra era de su propiedad y la mayor parte de explotaba comunalmente, también le pertenecía los rebaños de llamas y las minas.
El estado protegía a la población del hambre, la explotación y de cualquier necesidad; pero el precio era duro, los individuos estaban muy reglamentados, no se podía salir de la comunidad sin permiso. De todas maneras, los nobles y sacerdotes eran mantenidos por el trabajo del pueblo.
Las tierras tenían, entonces un reparto tripartito; esto es el Estado, la Iglesia (sacerdotes), y el pueblo.
A cada persona se le daba tierra para que pudiera alimentar bien a su familia. Los límites de los campos estaban marcados y su destrucción era considerada delitogravísimo. Las tierras no comunales eran cultivadas primero. Cuando llegaba la época de siembra o cosecha llegaban los funcionarios para avisar que era hora de ocuparse de los campos sagrados.
Los cosechado en los campos del Estado o de los sacerdotes, era guardado en depósitos separados y lo obtenido era para alimentar a sacerdotes o nobles.
En las zonas de pastura de tierras montañosas, la mayor parte de las llamas pertenecían al gobierno que almacenaba la lana y luego la repartía entre las familias, según sus necesidades.
El campesino tenía como propios la casa, el establo, pequeños animales domésticos (perros, cobayos, patos y gallinas sin cola) y el granero, además de los útiles de labranza.
Es importante señalar que las comunidades de montaña poseían tierras en zonas costeras y viceversa, así no se producían saturaciones con un mismo tipo de alimento.
El pueblo debía además realizar trabajos públicos, (servicio en el ejercito, construcción de carreteras, puentes o fuertes) a esto se le denominaba mita.
El tiempode la mita era variable y podía extenderse durante bastante tiempo. De este servicio, obligatorio entre los 18 y los 50 años, estaban exentos los artistas y artesanos.
Los yanaconas eran jóvenes separados muy temprano de los ayilus y eran utilizados, ya sea para tareas en la corte o en la agricultura.
A diferencia de la mita, que después de cumplida autorizaba a regresar a su tierra, los yanaconas no regresaban más.
Como en ocasiones se los entregaba para el servicio personal de los curacas, con el tiempo podían ellos mismos tener ese cargo.
Las niñas más bellas e inteligentes eran llevadas a ser educadas en los templos o ser destinadas al sacrificio. Algunas, las que mejores dotes demostraran eran educadas para ser Vírgenes del Sol, sacerdotisas que debían hacer votos de castidad perpetua.
Las menos bonitas, las reservaban para tareas comunales y eran llamadas huasipascunas, muchachas descartadas.

3. La Religión

Durante el imperio incaico el Estado se encargaba de sostener a la Iglesia, un caso único en la América indígena. Los fines principales de la iglesia eran el incremento de las reservas alimenticias y la curación de los enfermos.
El dios supremo era Viracocha. Era inmortal y era el creador de todas las cosas de la tierra y el universo.
También fueron adoradores del Sol, Inti, el dios principal, protector de la dinastía real. Se lo presentaba con una humana de la que salían rayos. Tenía un templo, el Coricancha. Le seguía en importancia el dios del Trueno, llamado Illapa, el agua de la lluvia –creían que venía de una fuente celestial–. La Luna, Manaquilla, era la esposa del Sol.
El planeta Venus, era muy importante consideraban que cuidaba a los humanos. El grupo de estrellas de las Pléyades protegía a las semillas.
Las diosas, de la tierra, Pachamama; y Mamacocha, del mar, eran muy importantes para la agricultura y la pesca.
Las ofrendas a los dioses se colocaban en altares, a la vera de los caminos, eran llamados huacas. Existían también santuarios de piedra para orar, llamados apachetas.
También reverenciaban a las cumbres cubiertas por nieves eternas. Lo significativo es que, prácticamente, no tenían templos pues, las ceremonias religiosas se desarrollaban al aire libre, en patios, que estaban en los centros ceremoniales.
El culto de los muertos era importantísimo. Después de la muerte, las personas eran momificadas y transcurrido un tiempo, eran llevadas a sus casas.
Los sacerdotes estaban divididos en categorías, el Sumo Sacerdote llevaba el nombre de Villac Umu, y era siempre algún pariente cercano del Inca.
Para obtener el perdón de los pecados, los fieles debían confesarse ante el sacerdote.
También creían en la adivinación y en la interpretación de presagios.

El Inca Y La Nobleza
El Inca, o jefe supremo del pueblo inca, era para su pueblo un dios viviente, con poderes totales y absolutos. En los primeros tiempos los incas se casaban con las hijas de los monarca vecinos, pero más tarde se consideró que el linaje perdería su pureza y solo se casaban con sus hermanas. Además de su hermana, o esposa principal, tenía un harén de esposas secundarias que eran llamadas mujeres escogidas, por esto tenían muchísimos hijos que con el tiempo formaban un ayllu especial (llamado panaca), que constituía la gran nobleza.
Los sucesores del trono eran los hijos. El Inca lo elegía por su inteligencia. Solo podían sucederle aquellos que hubieran tenido con la coya, o esposa principal. El elegido era educado directamente por sus padres, pues a nadie se le huera ocurrido educar a un dios. Nadie podía presentarse de cara al emperador y durante las entrevistas, este permanecía oculto tras un cortinado. Al verlo se debía estar descalzo y soportar una pequeña carga en la espalda para indicar sumisión. Su adorno más característico era una banda, de unos 10 cm., confeccionada con tubitos de oro, de los que colgaban borlas rojas. Eran transportados en literas, con toldos y cortinas bordadas, de manera que podía viajar sin que le vieran la cara.
Las leyes del Inca eran aceptadas por todos, sin chistar, pues se consideraba que habían sido elaboradas por un dios. Los nobles más importantes eran los descendientes directos del Inca y se caracterizaban por llevar grandes orejeras de oro. Los nobles de importancia menor, eran los curacas. Todos gozaban de privilegios: No pagaban impuestos, eran mantenidos por el gobierno, se les daba tierras en premio, y además, podían tener otras esposas, ser transportados en litera, usar quitasoles y usar ropas parecidas a las del Inca.

4. Los Guerreros

Con los incas la guerra logró un grado de desarrollo tan grande que no fue igualado por ningún otro pueblo de la América india. Si bien las primeras guerras tuvieron para los incas motivos económicos; posteriormente, las causan no respondían a otro propósito que el deseo del Inca de aumentar su prestigio, pues cada emperador inca tenía el deseo de sobrepasar a los anteriores.
Los no exigían tributo de los pueblos conquistados, como los aztecas, simplemente se les obligaba a reverenciar al Inti y a Viracocha.
Se les dejaban sus antiguos dioses, y a los jefes locales se los nombraba curacas. A veces, las zonas conquistaban eran tan pobres que más que ganancia, era una responsabilidad.
Como la vida estaba tan ordenada la guerra era la única manera de competir y sobresalir.
Se estilaba la lucha cuerpo a cuerpo, pues no usaban ni arcos, ni flechas; en cambio, empleaban hondas, boleadoras y mazas que tenían encajadas, un palo afilado y escudos. Se usaban con ambas manos. También empleaban espadas de madera durísima, llamadas macanas, además de hachas de guerra con hojas de piedra o cobre y largas lanzas de madera, con la punta endurecida al fuego.
Para protegerse usaban camisas de algodón acolchados y eran tan eficaces que los españoles las adoptaron descartando las suyas de acero, calurosas y pesadas. En la cabeza usaban cascos de madera o caña trenzada.
Los alimentos estaban asegurados, pues a lo largo de la red caminera había depósitos de provisiones, siempre a punto; si debían desplazarse muy lejos recuas de llamas, eran las encargadas de transportar lo necesario.
Los soldados llevaban ídolos, altares y también estatuillas con la figura de incas fallecidos para que les dieran suerte. Al vencer al enemigo se hacían un censo de la población y posteriormente, se elegía una nueva capital donde se asentaban los edificios oficiales. Las poblaciones eran trasladadas cerca de campos cultivables. Si eran muy belicosos, se trasladaba a la población integra a otro lugar geográfico distante. Este operativo se llamaba –reiteramos– mitima.
Los ingenieros militares construyeron una formidable red caminera cuyo tramo más largo unía la actual Colombia con Tucumán, en Argentina.
En todos los caminos había tambos o posadas y pequeños puestos que eran los lugares de relevo de los chasquis o mensajeros. Para cruzar los impetuosos ríos de montaña hicieron puentes colgantes.
Asimismo, edificaron el las laderas de las montañas (basándose en conocimiento de otras culturas), grandes terrazas de cultivo, similares a escaleras gigantes, que servían para aprovechar al máximo la difícil naturaleza.

Vida Económica
La economía incaica se basaba esencialmente en la agricultura. Sus cultivos principales eran las papas (de las que tenían cerca de 200 variedades) y el maíz. También de muchos tipos. Cultivaban también porotos, zapallos, ulluco (tubérculo), calabazas, quinoa (de granitos parecidos al parecidos al arroz y considerada la reserva alimenticia del siglo XXI), maníes, guayabas, y algodón. Como fertilizantes usaban la bosta de viñucas y llamas. La coca era cultivada en las áreas selváticas y era usada en las ceremonias religiosas.
El sembrado se efectuaba abriendo la tierra con mazas, para después agujerearla con una pala angosta, con soportes para apoyar el pie llamada taklla. Las semillas eran colocadas en las hileras de orificios y luego se las tapaba. La naturaleza montañosa les hizo copiar sistemas de cultivo de antiguas tribus de la región, que consistían en terrazas hechas con paradores de piedras en las laderas de la montaña.
Vistas desde lejos parecen escaleras de gigantes. Tenían sistemas de riego y desagües perfectos.
El grano se almacenaban en depósitos llamados colcas.
La ganadería, exclusiva de las zonas montañosas, estaban constituida por llamas y alpacas, que eran totalmente domesticas, de ellas se obtenía la leche; además se las utilizaba para el transporte; guanacos y viñucas eran salvajes y había que cazarlos.
De las viñucas se aprovechaba la lana y después de esquilarlas eran dejadas en libertad; del guanaco se consumía la carne.
Los pueblos de la costa consumían pescado y mariscos; para sus áreas cultivadas usaban como fertilizantes el guano (deposiciones de aves marinas).

La Educación
La educación en el imperio incaico estaba reservada a los nobles y se impartía en escuelas ubicadas en la ciudad de Cuzco. Se les enseñaba aritmética y astronomía. Teniendo en cuenta que la economía estaba basada en la agricultura se comprende la importancia de estas ciencias para medir las tierras, y calcular los cambios de estaciones.
Los amautas eran los encargados de enseñar los preceptos religiosos, los conocimientos políticos, históricos y el manejo de los quipus.
El resto del pueblo no tenía acceso a una educación sistemática. Se procuraba, no obstante, que todos los habitantes del imperio aprendieran el quechua, pero más por intereses políticos, que educativos.

La Moda
La indumentaria incaica era la típica de todos los pueblos andinos y los de la costa. El Estado Incaico tenía el monopolio de las fibras textiles: la lana en las tierras altas y el algodón en la costa.
El comercio posibilitó que las prendas confeccionadas en esos materiales se usaran en todo el territorio.
Los hombres usaban un taparrabos que se pasaba entre las piernas y se ajustaba con un cinturón. También llevaban ponchos y, en ocasiones, capa. Transportaban siempre una bolsita conteniendo hojas de coca, efectos personales y amuletos.
Las mujeres vestían una especie de camisola que llegaba hasta los tobillos y se ajustaba con un cinturón. Empleaban un largo manto que se ponía sobre los hombros y era sujetado por un largo alfiler llamado topo. Llevaban el pelo largo, con raya al medio y nunca lo cortaban. Los que más se adornaban eran los hombres y solo los nobles usaban orejeras y narigueras. Todos llevaban el pelo moderadamente largo y utilizaban vinchas de color. Ambos sexos llevaban sandalias confeccionadas con piel de llama sin curtir.

5. Las Comunicaciones

Los incas se destacaron por sus obras de ingeniería y sobre todo por la red caminera. Había dos caminos principales de norte a sur, uno a lo largo de la costa y otro que atraviesa las tierras altas. Estaban cruzados por caminos transversales y caminos secundarios que unían todas las aldeas y pueblos.
La carretera principal partía de Tumbes, pasaba a Arequipa y a Chile. La vía de comunicación más larga partía desde Colombia, seguía hasta Cuzco, proseguía hasta Ayavire donde se bifurcaba en dos ramales que rodeaba el lago Titicaca, seguía hacia el sureste hasta Tucumán, Argentina. De allí partía un ramal que llegaba hasta Coquimbo, Chile, siguiendo de allí hasta la actual Santiago. Otro ramal desembocaba en el actual valle mendocino de Uspallata. A este lugar los incas trasladaron poblaciones de cantidad de mitimas. Se tiene como cierto que la construcción de las actuales acequias se debe a la influencia incaica. Estas carreteras estaban pavimentadas con losa de piedra y medían entre 4,5 y 6 metros, son una altura de 1 y 2 metros.
En la zona costera, las carreteras eran rectas y donde era imposible hacerlas –como los desiertos arenosos– se indicaba la ruta con estacas.
Pero, ¿quiénes circulaban por estos maravillosos caminos?
Fundamentalmente los chasquis, mensajeros que se iban relevando mediante el sistema de postas. Cada kilometro y medio había una casilla donde siempre estaban dos chasquis o mensajeros. Se los preparaba especialmente para el trabajo que formaba parte de su mita (tarea de la comunidad). El camino entre Lima y Cuzco (675 Km.) era recorrido en tres días.

Los Incas
Los incas contribuyeron un poderoso imperio que alcanzo su máxima expansión territorial en la misma época en la que Cirstobal Colon, iniciaba desde España, su viaje hacia lo desconocido. El imperio inca abarco desde las sierras del sur del actual Colombia hasta el norte de Chile y de la Argentina, y desde la costa del océano Pacifico hasta el este del valle del río Amazonas.
Los incas eran un pueblo originario de las sierras y desde allí dominaron, mediante la guerra de conquista, a los pueblos de otras zonas. Establecieron la capital en la ciudad de Cuzco, que consideraban el centro del universo. El imperio, que ellos llamaban Tahuantisuyo – que quiere decir "las cuatro partes del mundo" -, estaba divido en cuatro regiones. A su vez, estas se dividían en provincias. Al frente del imperio estaba el Inca y las zonas conquistadas estaban dirigidas por gobernador y jefes locales llamados curacas.
La agricultura fue la base de la economía del imperio incaico. La producción era muy variada y los cultivos mas importantes eran el maiz y la papa. Los incas aplicaron diferentes técnicas agrícolas que mejoraron el rendimiento de los cultivos. En las zonas aridas de la costa usaron el guano – excremento de aves marinas – como fertilizantes de las tierras construyeron canales de riego. En el interior, sobre las laderas del as sierras, cultivaban en terrazas. La cria de llamas y alpacas fue otras de las actividades economicas importantes. De ellas obtenían lana y carne y las utilizaban como animales de trabajo.
Además, el dominio de pueblos que habitaban diferentes formas les permitió obtener, mediante el pago de tributos, producto a que ellos no podían producir.
La sociedad inca funcionaba sobre la base de la reciprocidad y la redistribución.
La reciprocidad era común entre las comunidades de campesinos de la zona andina desde antes de la llega de los incas. Consistía en la practica de la solidaridad y la ayuda mutua entre todos los miembros de un ayllu. El ayllu era la comunidad de campesinos unidos por vínculos familiares, que tenían antepasados en común y habitaban un mismo territorio. Los integrantes del ayllu se ayudaban entre si a sembrar y a cosechar y, en ocasión de un matrimonio, toda la comunidad ayuda a levantar la casa de los recién casados.
Los incas incorporaron el principio de reciprocidad de los ayllus como una de las bases del funcionamiento económicos y social del imperio. El Estado incaico entregaba tierras a cada comunidad para su subsistencia. Anualmente, un funcionario local asignaba parcelas a cada familia según el números de componentes. Pero los campesinos no eran propietarios de las tierras y estas parcelas eran trabajadas colectivamente por todos los miembros de la comunidad. El ayllu debía entregar fuertes tributos en productos y en trabajo al Estado y los curacas. Los campesinos debían trabajar en las tierras del Inca, a su familia y a los miembros de los grupos privilegiados; y en las tierras del Sol, con las que se mantenía el cultos de dios más importante.
La redistribución suponía el reconocimiento por parte de los campesinos de los diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad. Los ayllus entregaban los tributos a los curacas y los bienes tributados se acumulaban en depósitos reales ubicados en las aldeas, caminos y ciudades. Allí eran contabilizados por funcionarios especializados que comunicaban a los funcionarios de Cuzco las cantidades de cada producto mediante el uso de quipus-que eran contadores hechos con tiras de cuero en las que se realizaban nudos-. De este modo, el Inca conocía las cantidades de excedente y en que zonas del imperio sobraban o faltaban determinados productos. Cuando algunos pueblos del imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque habían sufrido malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados almacenados. También utilizaba los bienes acumulados para costear los gastos de las constantes expediciones militares y para premiar los servicios realizados por algunos funcionarios.

Presagios Y Profesias De La Derrota Indígena
Los aztecas y los incas consideraron diversos fenómenos de origen natural como presagios y profecías de terribles sucesos que amenazaban a sus sociedades. Al mismo tiempo, en los dos pueblos existían leyendas que anunciaban que los dioses – Quetzalcoatl y Viracocha- llegarían para salvarlos de esos peligros.
Muchos de estos fenómenos naturales sucedieron poco antes de la llegada de los europeos a México y a Perú. Por esta razón, cuando llegaron los españoles, los aztecas y los incas, en los primeros momentos, creyeron que eran los dioses esperados. Pero, muy pronto, se dieron cuenta de la realidad. Después de la entrada de los ejércitos españoles a Perú, un cronista de origen indígena escribió: "Pensábamos que eran gente grata y enviados por Viracocha, pero paréceme que ha salido al revés, hermanos, que estos que entraron a nuestras tierras no son hijos de dios sino del demonio."

6. Los incas, herederos del sol

Casi al mismo tiempo que los aztecas se establecían en la meseta Central de México, en los territorios de América del Sur ( desde Colombia hasta el norte de Chile y el noreste argentino ) se consolidad en un basto imperio , el de los incas. Este era un pueblo que llego a los Andes centrales peruanos desde un lugar aun no certeramente establecido. Gracias a su gran poderío militar, conquistaron los muy desarrollados pueblos que allí habitaban.
Los incas se decían descendientes del Sol. Según una leyenda, Viracocha el creador, hizo salir al mundo por una cueva a cuatro hermanos y cuatro hermanas.
Manco Capac, uno de aquellos, mato a sus tres hermanos y, llevándose a sus hermanas, se asentó en las cercanías de Cuzco, en un terreno que juzgo fértil.
Los sucesores de Manco Capac, fundarían con el tiempo, el imperio inca.
Basaron su organización económica en el cultivo de la tierra. Además de maíz, cultivaron otro vegetal fundamental para su alimentación: la papa.
Cuando los españoles llegaron y conquistaron el Perú, la papa fue uno de sus mas preciados botines pues, gracias a sus grandes virtudes fue uno de los alimentos que posibilitaron que Europa superara sus crisis de hambre.
El equilibrio existente entre la sociedad del imperio incaico y la naturaleza fue extraordinario. Para poder cultivar construían en las laderas de las montañas andenes de cultivo (especie de escaleras cavadas en los cerros), con un complejo sistema de canales de riego .
Aun hoy se pueden ver estas terrazas artificiales en la región de los Andes Centrales del Perú, en el Altiplano boliviano y en todo el noroeste argentino.

Un Estado Poderoso
Con el nombre de inca se designaba tanto a los integrantes del pueblo como al emperador.
Como ya dijimos, los incas habían organizado su imperio a partir del poderío militar.
Su estructura política se basaba en el poder absoluto del Inca emperador, descendiente directo del Sol. Todo pertenecía al Estado, el cual se encargaba de que los bienes se explotasen en común, a cambio, los gobernantes protegían al pueblo del hambre, los malos tratos y de cualquier amenaza exterior. Sin embargo el pueblo no tenia poder de decisión ni podía intervenir en los asuntos del Estado. Los mismo rebaños de llamas y alpacas (únicos animales domesticas que conocían) pertenecían al emperador.
Recogida la lana en grandes almacenes, propiedad igualmente del Inca, se repartía entre la gente para que pudiesen tejer sus vestiduras .
El núcleo social lo formaba el ayllu, agrupación semejante al calpulli azteca. Asimismo, el ayllu era la unidad de producción económica.
En el imperio inca era muy acentuada la diferencia social. Como cúspide de la escala se hallaba la nobleza inca, cuyo máximo exponente era el Inca y su familia. Por debajo se hallaba el pueblo, y como base, los esclavos. A diferencia de la estructura azteca, cada una de las situaciones sociales era inamovible y hereditaria.
También eran politeístas y adoraban a un dios supremo (Viracocha) y a numerosas deidades inferiores.
La lengua oficial era el quechua (que aun hoy se habla en vastas zonas sudamericanas.
La arquitectura de los incas se destacaba por la grandeza y majestuosidad de sus templos (grandes habitaciones decoradas en plata y oro) y palacios.
En el Cuzco (capital del imperio y que significaba "ombligo del mundo"), se levantaba uno de los famosos templos, el de Coricancha.Civilizaciones americanas y el reencuentro de 2 mundos. Segunda reimpresión. Enero de 1994. Grupo Clasa. Cultura Librera Americana.
Ciencias sociales. america en el mundo contemporáneo 3er CICLO E.G.B. Alonso, Elisalde, Vásquez, Blanco, Fernández Caso, Gurevich. Editorial AIQUE
Enciclopedia Temática Ilustrada. Enero de 1993. grupo Clasa. Cultura Librera Americana.
 

Los Incas, sus orígenes, su evolución y la conquista española



Los Pucarás de Tilcara en la provincia de Jujuy (Argentina), fueron construidos de piedras y tenían una función militar, formaban parte de la red del Camino del Inca en territorios calchaquí y diaguitas. La red del Camino del Inca abarcaba unos 40.000 km. de largo. A través de él se logró unir a mas de cien poblaciones difundiendo sus creencias, religión y lengua (quechua)

Los Incas:  Machu Pichu y el Cuzco: El Cuzco ocupa un valle situado a 3.400 metros sobre el nivel del mar.  Se atribuye al Inca Pachacutti (1438-1471) la reconstrucción del Cuzco como una ciudad monumental En ella se instalaron grandes almacenes de granos, barrios, un complejo sistema de riego y depósitos de todo tipo.  Los templos y los pucarás  (construcciones militares) ocuparon un lugar preponderante en la ciudad. La construcción de Machu Pichu fue un claro ejemplo de ello. Fue construida en el Cuzco a alturas casi inaccesibles, con fines religiosos y militares. 

Según la leyenda fueron cuatro hermanos los fundadores de la familia Inca. A Manco Capac considerado como héroe y un dios, fue el fundador del Cuzco, la ciudad capital del imperio Inca. A partir de Manco Capac se le sucedieron 13 incas en el gobierno, el último fue Atahualpa quien reinaba cuando llegaron los españoles. 

Los incas constituyeron un poderoso imperio que logró la expansión territorial en la época en que Colón iniciaba su viaje hacia lo desconocido. Abarcó desde las sierras  de la actual Colombia hasta el norte de Chile y de la Argentina, y desde la costa del océano Pacífico hasta el este de los bosques del río Amazonas. Los incas eran un pueblo originario de las sierras y desde allí dominaron, mediante la guerra de conquista, a los pueblos de las otras zonas. Establecieron la capital de su imperio en la ciudad de Cuzco, a la que consideraban el centro del universo. El imperio, que ellos llamaban Tahuantinsuyo -que quiere decir las cuatro partes del mundo-, estaba dividido en cuatro regiones, las que, a su vez, se subdividían en provincias. Al frente del imperio estaba el Inca, y las zonas conquistadas estaban dirigidas por los curacas o gobernadores de provincia. 

Organización económica y grupos sociales

La agricultura fue la base de la economía del imperio incaico.  La producción era muy variada y los cultivos más importantes eran el maíz y la papa.  Los incas aplicaron diferentes técnicas agrícolas que mejoraron el rendimiento de los cultivos.  En la zona árida de la costa usaron el guano -excremento de aves marinas- como fertilizante de las tierras y construyeron canales de riego.  En el interior, sobre las laderas de las sierras, cultivaban en terrazas.  Además, el dominio de pueblos que habitaban diferentes zonas les permitió obtener, mediante el pago de tributos, productos que no había en su propio hábitat. En la sociedad incaica se podían diferenciar varios grupos sociales.

La nobleza real incaica estaba formada por los sacerdotes, los guerreros y los funcionarios. Controlaban el Estado y vivían de los tributos que entregaban los campesinos.  A este grupo social pertenecía el Inca. Los curacas, o nobles de provincia, eran los nobles que gobernaban a los campesinos organizados en comunidades (ayllus).  Su instrucción se realizaba en el Cuzco.  Eran los responsables de recibir los tributos de los ayllus, que luego entregaban al Estado incaico. 

El ayilu era la comunidad de campesinos unidos por vínculos familiares, que tenían antepasados en común y habitaban un mismo territorio.  El Estado entregaba tierras a cada comunidad para su subsistencia.  Anualmente, un funcionario local asignaba parcelas a cada familia según el número de sus componentes.  Pero los campesinos no eran propietarios de las tierras y estas parcelas eran trabajadas colectivamente por todos los miembros de la comunidad.  El ayllu debía entregar fuertes tributos en productos y en trabajo al Estado y a los curacas. 

En las laderas de la sierras, el cultivo en terrazas permitió un mejor aprovechamiento de la tierra fértil y facilitó el riego. Como técnica de labranza el palo cavador y una maza de cabeza de piedra, no conocían la rueda. 

La cría de llamas y de alpacas fue una actividad importante en la economía incaica. De ella obtenían lanas, carne y se usaban como animales de trabajo. La llama aunque no soporta más de 45 Kg. de peso soporta las grandes alturas. 

Entre los incas las tierras se dividían en tres zonas: las tierras de las comunidades, cuya producción alimentaba a las familias campesinas, la del Inca que mantenían al Inca , a los sacerdotes y el ejército, y las del Sol, con las que se mantenía el culto a los dioses. Los campesinos debían obligatoriamente trabajar en todas. 

El Estado Incaico

 El Estado incaico fue teocrático porque el emperador, el Inca, era reconocido como el hijo del Sol, el dios más importante.  Un consejo de nobles y sacerdotes, llamados orejones y pertenecientes a la familia real, asesoraba al Inca en las tareas de gobierno. 

La gran expansión del imperio fue posible por la cuidada organización de la fuerza militar.  Para facilitar el desplazamiento de sus ejércitos, los incas construyeron una vasta red de caminos.  La existencia de tambos o postas a lo largo de esos caminos servía para el descanso de las tropas en campaña y para el recambio de animales y armas.

Todos los pueblos que pertenecían al imperio tenían la obligación de entregar al Estado una determinada cantidad de alguna materia prima o de productos manufacturados, según la producción característica de cada zona.  

Además, la población estaba obligada a realizar trabajos individuales en beneficio del Estado, los curacas o los sacerdotes.  Por esto, personas y productos recorrían también permanentemente el Camino del Inca.  La sociedad incaica funcionaba sobre la base de la reciprocidad y la redistribución. La reciprocidad era común entre las comunidades de campesinos de la región andina. Consistía en la práctica entre todos los miembros de una comunidad.  Por ejemplo, los habitantes de un ayllu se ayudaban entre sí a sembrar y a cosechar en las parcelas de subsistencia; y, en ocasión de un matrimonio, toda la comunidad ayudaba a levantar la casa de los recién casados.  Los incas incorporaron el principio de reciprocidad de los ayllus como una de las bases del funcionamiento económico y social de su imperio. La redistribución suponía el reconocimiento por parte de los campesinos de los diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad. 

Los ayllus entregaban los tributos a los curacas, y los bienes tributados se acumulaban en depósitos reales que estaban en aldeas, caminos y ciudades.  Allí eran contabilizados por funcionarios especializados que comunicaban a los administradores del Cuzco las cantidades de cada producto mediante el uso de quipus, contadores hechos con tiras de cuero en las que se realizaban nudos.  De este modo, el Inca conocía las cantidades de excedente y en qué regiones del imperio sobraban o faltaban determinados productos.  Cuando algunos pueblos del imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque las regiones en las que vivían habían sido afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados almacenados.  También utilizaba los bienes acumulados para costear los gastos de las constantes expediciones militares, y para premiar los servicios realizados por algunos funcionarios generalmente nobles.

Reciprocidad y Distribución: La sociedad incaica funcionaba sobre la base de la reciprocidad y la redistribución. La reciprocidad era común entre las comunidades de campesinos de la región andina. Consistía en la práctica entre todos los miembros de una comunidad.  Por ejemplo, los habitantes de un ayllu se ayudaban entre sí a sembrar y a cosechar en las parcelas de subsistencia; y, en ocasión de un matrimonio, toda la comunidad ayudaba a levantar la casa de los recién casados.  Los incas incorporaron el principio de reciprocidad de los ayllus como una de las bases del funcionamiento económico y social de su imperio.

La redistribución suponía el reconocimiento por parte de los campesinos de los diferentes niveles de autoridad que existían en la sociedad.  Los ayllus entregaban los tributos a los curacas, y los bienes tributados se acumulaban en depósitos reales que estaban en aldeas, caminos y ciudades.  Allí eran contabilizados por funcionarios especializados que comunicaban a los administradores del Cuzco las cantidades de cada producto mediante el uso de quipus, contadores hechos con tiras de cuero en las que se realizaban nudos.  De este modo, el Inca conocía las cantidades de excedente y en qué regiones del imperio sobraban o faltaban determinados productos.  Cuando algunos pueblos del imperio no podían satisfacer sus necesidades básicas porque las regiones en las que vivían habían sido afectadas por malas cosechas u otras catástrofes, el Estado incaico redistribuía una parte de los alimentos, materias primas y productos manufacturados almacenados.  También utilizaba los bienes acumulados para costear los gastos de las constantes expediciones militares, y para premiar los servicios realizados por algunos funcionarios generalmente nobles.

 

Los tributos de las comunidades campesinas dados al Estado eran de tres tipos:

1.     Trabajos colectivos en las tierras del Inca

2.     Trabajos individuales periódicos y rotativos a los que llamaban mita, con este sistema se construían puentes y caminos.

3.     Las comunidades debían entregar a los curacas alimentos, materia primas y productos manufacturados.

PRESAGIOS Y PROFECÍAS DE LA DERROTA INDÍGENA
Los incas creían en muchos dioses. El dios Viracocha era considerado el dios de la vida, del Sol y de la Luna. Todos los demás dioses estaban subordinados a él. Al Sol se le atribuía los beneficios que hacía prosperar la agricultura.

  La llegada de los europeos a América fue anticipada por presagios y profecías de origen azteca e inca.  De los aztecas han llegado hasta nosotros fragmentos escritos.  En el caso de los incas, que no tenían escritura, las noticias provienen de la tradición oral indígena y de los testimonios que dejaron los cronistas de la época. 

Los presagios aztecas anunciaban que el retorno del dios Quetzalcoátl (imagen izq.) se produciría al final del reinado de Moctezuma y lo haría bajo la forma de un hombre blanco.  Antes de su llegada -afirmaban- ocurrirían una serie de fenómenos naturales y catástrofes.  Los testimonios así lo enunciaban:

"De aquí a muy pocos años nuestras ciudades serán destruidas y asoladas, nosotros y nuestros hijos muertos..."

Y prevenían al emperador:

"perderéis todas las guerras que comiences y otros hombres con las armas se harán dueños de estas tierras..."

Las profecías comenzaron a cumplirse a los tres años de la ascensión de Moctezuma al trono.  En 1510 se sucedieron un eclipse de Sol y la aparición de un cometa.  Al poco tiempo Hernán Cortés desembarcó en las costas de México... y no pasó mucho tiempo hasta que los indígenas tomaron conciencia de que no era precisamente el dios que aguardaban.

En el imperio de los incas la llegada de los españoles también fue precedida por presagios y profecías.  Se anunciaban fenómenos naturales: rayos, cometas y cambios en el color del Sol y la Luna.  El cronista Garcilaso de la Vega cuenta al respecto:

"Hubo grandes terremotos y temblores de tierra (a poco de arribar los españoles) que, aunque en el Perú son frecuentes, notaron que los temblores eran mayores que los ordinarios, y que caían muchos cerros altos."

Los incas esperaban también el retorno de un dios salvador, Viracocha.  Por ello cuando tuvieron noticias de la llegada de Pizarro, muchos creyeron que era la esperada divinidad:

"Quién puede ser sino Viracocha... era de barba negra y otros que lo acompañaban de barbas negras y bermejas".

Pero los españoles pronto disiparon la ilusión de los incas, según lo afirmaba un cronista de origen indígena:

"Pensábamos que era gente grata y enviados de Viracocha, pero paréceme que ha salido al revés, hermanos, que estos que entraron a nuestras tierras no son hijos de dios sino del demonio."

Artes, ciencia y legado cultural:
Utilizaban eL adobe (ladrillo de arcilla secado al sol) o la piedra para sus construcciones, Las cuaLes carecían por Lo general de ventanas (La luz entraba por pequeños nichos y por Las puertas abiertas en Los muros). EL ajuste de las piedras resultaba tan perfecto, que entre una y otra no quedaban separaciones. Conocieron el falso arco, pero lo aplicaron sólo en bóvedas pequeñas.

EL carácter de La arquitectura estaba dado por: fortalezas militares o pucarás (puntos estratégicos en Lo alto de las serranías como Machu-Picchu), edificios religiosos (como eL templo del Sol en Cuzco, en parte revestido con oro), palacios y arquitectura funeraria (que variaba, desde el simple pozo hecho en La habitación del muerto a las chupas, de forma piramidal). También hicieron caminos, salvando los desniveles del terreno con escalinatas.

Existían dos caminos públicos que unían Cuzco con Quito con tampus, edificios que se elevaban de tanto en tanto destinados a servir como posadas. En cuanto a la cerámica, el elemento típico fue el aribalo (imagen derecha: vasos de cuello estrecho y Largo, con dos asas en los costados y dibujos geométricos), que utilizaban para almacenar agua. Trabajaron La madera y conocieron la técnica del laboreo de los metales, cincelando la plata, el oro y el cobre, al que agregaban estaño para obtener bronce.

Tuvieron un desarrollo textil importante. Utilizaron Lana de vicuña y algodón. Fueron amantes de la música y sus instrumentos eran tambores y caracolas marinas. (imagen izq. quipus)

El calendario inca o año solar, constaba de doce meses de treinta días cada uno, más cinco días finales. Cada mes tenía su nombre y se dividía en semanas. El año empezaba eL 22 de junio. También tuvieron el año Lunar, que era de 354 días y se hacía corresponder con eL solar, añadiéndole once días repartidos entre los meses. La lengua propia era el quechua o quichua.

No tuvieron escritura, pero sí un sistema para recordar ciertos hechos: Los quipus (cuerda eje de La que colgaban otras de distintos colores; en cada cuerda se hacia un nudo, cuyo significado dependía de la ubicación). Los quipucamayos eran los únicos que descifraban los quipus. Un servicio útil relacionado con los caminos era eL de Los chasquis o correos, que tenían por objeto Llevar las órdenes del Inca a través del Imperio.

 LOS PRIMEROS ASENTAMIENTOS ESPAÑOLES

Los primeros asentamientos españoles se ubicaron en las islas Antillas.  Desde la ciudad de Santo Domingo en la isla que Cristóbal Colón llamó La Española -actual territorio de Santo Domingo y Haití-, se organizaron la primera recolección de oro americano y la conquista de las islas adyacentes y del continente.

Entre 1492 y 1520, los españoles no obtuvieron de los territorios conquistados las riquezas esperadas -especias y grandes cantidades de oro sino sólo perlas, algo de azúcar y una escasa cantidad de oro.  Pero el oro que los españoles encontraron en las Antillas era de aluvión: pepitas arrastradas por los cursos de los ríos desde algún yacimiento superficial y poco abundante.  Los aborígenes fueron obligados a recolectar el metal precioso.  Los indígenas antillanos no opusieron resistencia armada a los conquistadores, pero en pocos años casi todos ellos desaparecieron.  Un gran número de estos indígenas murieron a causa de las enfermedades transmitidas por los europeos.  Además, la dominación a que se los sometió, provocó en muchos de ellos el deseo de no tener hijos, con lo que disminuyó drásticamente el índice de natalidad.

A partir de 1510, La Española perdió importancia y Santiago de Cuba se transformó en el centro de las operaciones coloniales españolas.  Desde allí, en febrero de 1519, partió Hernán Cortés, al mando de 11 naves y 600 hombres, con destino a la tierra firme del continente, a la búsqueda de las fabulosas riquezas en oro mencionadas por los indígenas. 

 

 
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